domingo, 19 de abril de 2015

Here I go.

Quizás lo necesitaba. Sí. Demasiado tiempo corriendo ya. Algo debe pararte. En seco.
"¡Hey! No todo es tan fácil. ¡Hey! No todo es como querés. ¡Hey! No voy a ser yo quien te acompañe. ¡Hey! No soy tu consuelo. ¡HEY! NO PODÉS ESCAPAR".
Querés correr. Querés correr y desaparecer. Correr para atrás, para adelante. No importa. No hay escapatoria. Esto está pasando hoy, ahora. ¡SUMERGITE!
PARÁ. Pará y sufrí. Pará. Pará y sentí, llorá, gritá.

Caer. Levantarse. "Si te caés 7 veces, levantate 8".
8, 9, 10,
Contar hasta 10. Parar, tomar aire, mirar a los lados y seguir.
Salí a flote. Parpadeá. Todo está por venir.

So... HERE I GO AGAIN.

lunes, 9 de marzo de 2015

Todaella.Todoyo.

Hoy la vi. La vi y entendí todo.
Caminaba sola, como si la gente a su alrededor no existiera. Ni en ese momento, ni nunca. Todos la miraban, incluso yo. Siempre quise ser de esas personas que pasaban por entre un tumulto de gente sin ningún tipo de problema (siempre elijo más bien pasar desapercibido y evitar las multitudes) que no dejan de cantar la canción que están escuchando sólo porque alguien podría escuchar. De hecho, hubiese querido estar un poco más cerca para saber cuál era esa canción que la llevaba así, tarareando, caminando de esa forma, casi bailando.  Quizás así podría escucharla algunas veces y recordarla. O al menos intentar ser como ella. Sentir una conexión, no sé, que nos gusta lo mismo, que tenemos algo en común.
Todos se daban vuelta a mirarla y yo seguía ahí, viéndola, como si caminara a su lado. Su perfume dulce se quedó impregnado en mí y me aterra la sola idea de olvidarlo. Necesito encontrarlo, saber qué es. Aunque seguro no es de esos que simplemente se encuentran en una perfumería, era la mezcla de una fragancia con la suya. Con su piel. Con sus sentimientos, con lo que estaba haciendo, con lo que había vivido.
Levantó su mano para llevar el cigarrillo a su boca y vi lo que terminaba de crear una imagen perfecta. Sus manos perfectamente arregladas, el cigarrillo cuidadosamente acomodado entre sus dedos para que la nicotina no manchara lo que bien podría ser el mejor trabajo de manicuría que haya visto. Y entonces imaginé sus manos sobre mi cuerpo. La imagen de sus manos, sus dedos, sus uñas rozándome vinieron a mi como un flash de una película que nunca iba a protagonizar. Sus piernas ligeramente bronceadas m regalaban un camino que desearía recorrer todas las noches. Un camino lleno de deseos, de inspiración;  de lujuria y amor.
Envidiaba a quien tuviera la suerte de tan sólo escucharla hablar, de lo que sea, de algo que la enoje, de algo que le guste… Quería saber cómo es su risa, si sería digna de una dama o una carcajada que rompería cualquier esquema de perfección. Por un instante la imaginé llorar y eso m destrozó el alma. Supongo que su caminar desinhibido y su autenticidad la significaba frágil, capaz de romperse con un mínimo roce. La imaginé llorar por razones nobles. Y quise abrazarla. Abrazarla y sentir su perfume. Su perfume y sus huesos. Su perfume y su alma.

Suspiré y volví en mí. Y para mi sorpresa, ahí estaba yo. Dentro de la multitud. De pie ante y entre todos, viéndola irse, seguir su camino. Caminé rápido en dirección a casa sin mirar a nadie. Me pregunté si alguien habría notado que había estado allí sólo observándola e imaginando un nuevo mundo juntos. Me senté y escribí.

martes, 24 de febrero de 2015

Un.ivers

Tantas cosas deben morir para que nazcan otras.
Los buenos sentimientos funcionan con otros malos alrededor. El contraste perfecto.
El yin y el yang. Lo bueno de lo malo. Lo horrible de lo inmenso. La compañía en soledad.
El regocijo en el dolor. El gusto por lo obsceno. El exceso que nos reduce.
Tantas cosas hay moviéndose en el mismo instante en el que vos te detenés.
Sin querer. A mirar. A escuchar. O sólo a estar. Lo veas o no. Todo está ahí.
Mezclado, escondido, inquieto. Cada partícula está conspirando.
Que sea a nuestro favor.

jueves, 30 de octubre de 2014

Madurar.

Ayer le comentaba a mi madre cómo es que gradualmente fui dejando de quejarme de cosas en las redes sociales, y no es porque m haya vuelto un poco zen como supo insinuarme una amiga que quizás malinterpreta por estar en otro país, sin ir más lejos recién maldije como si no hubiera un mañana a la vida y a mi misma por no encontrar una mísera lapicera en un departamento de 10x10, o 12x10, qué importa.
Quizás todo esto pueda deberse a que maduré, lo que no significa que haya dejado de exasperarme la estupidez de la gente ni que esté más tolerante, sólo que considero que madurar no es dejar de odiar lo inevitable sino que las cosas que no soportamos no nos impidan dormir bien por la noche (o cuando sea que amerite una siesta)
Ya no m preocupa desenmascarar a aquel sujeto que se hizo el rockstar para caerme bien y terminó siendo tan o más pelotudo que todos, ni a la que se hace la vegetariana cuando hasta hace una semana estaba internada en M'c Donalds, o a la que se hace la reina de Inglaterra mientras soba quenas y/o almejas en el baño del boliche.
Porque ESO es madurar, dejar que los demás sean unos giles como quieran mientras vos te divertís escribiendo sobre cuánto los detestas (sí, estoy viviendo una fiesta mientras escribo esto) y si te da sueño te tirás en la cama y te levantás quién sabe cuándo después de soñar que te curtís a Mirtha Legrand y nadie puede juzgarte. Porque el derecho común es ser un gil retorcido con pensamientos del orto y hacer lo que quieras con tu vida y tus sueños.

jueves, 27 de marzo de 2014

Ella


Ella espera,
no sé qué,
pero espera.
Quizás a que pase la tormenta y sólo deje recuerdos.
A que ese gris que cubre el cielo y los días
se convierta en la paleta de un artista que pinta arcoiris y soles brillantes.
O tal vez espere ese mensaje que viene de quién sabe dónde,
que promete que todo va a estar bien. Que está donde tiene que estar. Que esto es lo correcto, que así las cosas están mejor.
O quizá la respuesta a todas sus dudas. Su misión en la vida...
Tal vez no espere nada y sólo contemple el pasar del tiempo. La belleza oculta que yace en esos días que parecen turbios y cargados de nostalgia.
Observa, siente y es arte.


miércoles, 19 de marzo de 2014

20

El único regalo que quisiera hoy, es dormirme y escuchar tu voz. Sólo pido que m hables. Sólo quiero saber que estás viéndome. Sólo quiero que m felicites por las pequeñas cosas que a los demás les son intrascendentes, y las conviertas en algo inmenso, como siempre hiciste. Yo sé que soy inmensa. Vos m convenciste de eso. No importa lo que los demás crean. Yo siempre creí en vos. Yo sé que puedo. Yo te pido perdón por a veces olvidarlo. Yo estoy enojada con la vida. Yo no quiero que siga pasando sin vos. Estés donde estés, espero que veas que la sigo peleando. A quien corresponda... un minuto más de él, por favor.

martes, 29 de octubre de 2013

Eso.

Alguien me dijo, con total seguridad, que la vida se ocupa de ponernos adelante, una y otra vez, aquello que no somos capaces de aceptar y superar. No fue ningún sabio, sino esa persona que me demuestra que por mucho que vivamos, por mucho que pase el tiempo, siempre estamos aprendiendo. Nunca llegamos a saber todo por completo.
Y hoy estoy segura de que es así. De que la vida nos golpea y que, aunque a veces nos neguemos a verlo, no lo hace con maldad, sino que quizá es un llamado, es esa alarma que posponemos cuando no queremos despertarnos, diciéndonos que ya es hora, ya es hora de despertar, de abrir los ojos, de asumir las responsabilidades, de aceptar y salir a vivir. Finalmente levantarse.
Porque es así, porque a veces nos negamos a despabilarnos, creemos estar cómodos en el lugar en el que nos posicionamos, en la comodidad de nuestro mundo. Y hay cosas en la realidad que tarde o temprano nos obligan a hacerlo y ver que no todo es como lo que soñamos. Que ese ideal está lleno de obstáculos, que pueden superarse, pero que están. Y no podemos vadearlos si no los vemos con claridad primero. Lo más fácil es enojarse, es culpar a otros, o a la vida misma, pero si vamos más al fondo, los únicos artífices de esto somos nosotros mismos. Todo lo que hacemos tiene consecuencias. Y de alguna manera, mal que nos pese, todo lo que nos pasa, bueno o malo, fuimos nosotros mismos quienes lo atrajimos, de algún modo, sin darnos cuenta, hace tiempo, o sólo segundos. Lamentablemente hay cosas que no pueden controlarse. Que están fuera de nuestro alcance. Y eso es la vida, eso son los problemas, el karma, como quieran llamarlo. Eso es la VIDA. Poniéndonos una y otra vez frente a nosotros aquello que no fuimos capaces de asimilar como un aprendizaje.

ESO es lo que me dijo mamá con sólo una frase. Y acá estoy escribiendo menos de un décimo de todo lo que m implantó con ella.

lunes, 25 de febrero de 2013

Mil pasados y ningún futuro


Hoy miro hacia atrás y veo todas esas cosas que creí imposibles de superar, y m acuerdo cuando mi viejo m decía "cuando seas más grande nos vamos a reír de esto". Y por suerte a veces ese dolor que fue se convierte en risas, o mejor aún, en experiencias.

Si pudieramos ver nuestro futuro y en él ver cuánto deberemos sufrir por ciertas cosas, ¿las haríamos de todas formas? Si pudieramos cambiar nuestra historia, empezar de nuevo, ¿haríamos lo mismo? Aún sabiendo que podemos no ser los mismos si decidimos evitarlas... Si yo volviera a vivir, quizás diría más cosas, o callaría más. Pero al pensarlo, inevitablemente empezamos con dudas de qué haríamos en realidad, hay tantas opciones, tantas dudas, que lo que realmente hicimos y cómo lo enfrentamos termina siendo lo mejor que pudimos hacer. Porque fue lo que nos salió, fue la única manera que encontramos, la única reacción a la acción. Y esas terminan siendo las mejores respuestas. Aunque en su momento nos hayamos arrepentido, o preguntado "¿por qué así? podría haber hecho, podría haber dicho...". "Terminás teniendo mil pasados y ningún futuro". Y si aceptás tu pasado, si aceptás a tu yo de antes, al que actuó por vos, al que enfrentó y soportó todo lo que debía, a fin de cuentas ves que todo pasa, y que no vale la pena tirarse abajo por nada ni nadie. Porque la felicidad, las soluciones, todo lo que anhelamos, siempre llega si seguimos adelante.

Y aún sabiendo todo esto, siempre volvemos a decirnos lo mismo, siempre volvemos a querer convencernos de que no vamos a poder superar ciertas situaciones, ciertos dolores, y como ya dije antes, "el tiempo cura todo". Y sí, él es el encargado de limpiar todo... y pasa tan rápido, que cuando menos te das cuenta, todo eso quedó atrás, y te podés reír de vos mismo, o de los demás, porque vos ya ganaste una experiencia. Y está en vos utilizarla p tu bien o ignorarla.

martes, 19 de junio de 2012

Tanto tiempo y todo p vos!


"El tiempo cura todo" dijiste... y a mi que m hubiese encantado detener el tiempo para estar una eternidad a tu lado, hoy quiero que corra lo más rápido posible para no verme extrañandote y maldiciendo cada minuto que no te tengo, cada abrazo que no te doy, cada dolor que olvidaría con sólo verte reír, cada beso tuyo que ya no m pertenece, cada halago que hoy ya no es para mi.
Qué difícil mantener el ego cuando te sentís así, tan reemplazable, tan olvidable...
Con esa impotencia de ver tan fácil que te olviden mientras para vos no existe el olvido y mucho menos el reemplazo.
Parece que todo doliera más, como si el mundo se aprovechara de tu debilidad para arrebatarte las ganas y no te podés levantar.
Lo único que queda es el tiempo, el tiempo que no pasa, el dolor que no se va...

miércoles, 23 de mayo de 2012

Shut the fuck up!


"Que problema hablar con alguien que tiene respuesta para todo, te hace sentir que no sabes nada, y tan pronto decimos una opinión, como tan pronto el abre la boca para refutarlo y mostrarnos nuestra ignorancia. Puede que lo que nosotros decimos sea mas valido, pero como el otro tiene más argumento, entonces tenemos que ceder ante su opinión"


Te lo juro por mi locutora madre!! Desde que tengo uso de razón que intento explicarme y explicar a los demás el temita este de la gente que opina de todo. Que se arma toda esa perorata p hacerte creer cosas de las que ni ellos están seguros. Siempre está esa persona que hasta puede llegar a estar diciendo lo mismo que vos, pero como te lo adorna con 550 mil pelotudeces o bien, lo dice con una seguridad extrema, va a hacer "valer", ENTRE COMILLAS, [comilla] V A L E R [/comilla] más su palabra que la tuya. Y, por el amor de Dior no tengo palabras p expresar el sentimiento que m genera, o sí, pero tampoco vamos a entrar en una decadencia verbal que m lleve a parecer  vulgar. Y ni m meto en los que hablan por boca de otros. Ni te lo cuento porque tampoco te interesa saberlo. Así como a mi tampoco m interesa lo que los demás tengan p decir. 
Al persuasivo, le dedico un aplauso. Y al boludo que se come lo que le dice, una risita de las más simpáticas que puedo ofrecer :) (o sea, de las que no existen)