Desearía encontrar la forma de borrar o cambiar esos momentos en los que nos vemos obligados a "lastimar" a alguien. Esos momentos en que la verdad se vuelve un arma que, personalmente, inevitablemente disparo siempre (antes que mentir, que creo que es más dañino todavía).
Amo el regocijo que te provoca la verdad, y si todos la valorasen de la misma forma dolería menos, creo yo. Porque ese sería el lado bueno de las cosas realmente.
No debería verse la verdad como un ataque, sino como una ayuda.
Y así es como m tranquilizo siempre, así es como sé que mis palabras valen, cuando son tan transparentes y claras como las letras que escribo.
(A veces dejo a la jodida de lado, y es ahí donde m sorprendo hasta yo misma)
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